Destino 2: Todo continúa… con Nalla
Soledad….
Eso es lo que se siente estar en cuarto rodeado de personas
que te miran y no te ven. ¿Por una vez en la vida alguien la trataría como una
Mujer?. En una Mansión llena de
Testosterona definitivamente hacer lo que le viniera en gana era como un desafío
a toda regla. Si esos machos pensaban
que solo iba a hacerse una adulta y ser tan sumisa como las elegidas o ser tan
quieta como una de esas estatuas que decoran el puto pasillo ella les enseñaría
cuan equivocados estaban. Cavernícolas.
Vivir sin reglas y sin ataduras es lo que cualquier hembra
debe poder hacer luego de pasar la transición. A la final es nuestra jodida vida.
Habiendo vivido toda su vida con los guerreros de la
Hermandad de la Daga Negra, Nalla hija de Zsadist amaba su privacidad. No es
que tuviera mucha de ella. Ya que su
protección era como un “decreto real” todos los guerreros de la raza andaban
siempre pegados a sus talones.
Muchas jodidas gracias tío Wrath.
Y ahora a pesar de atrasar su alimentación unas buenas dos
semanas ya no podía esperar más. Esto era lo más difícil de hacer desde que paso su transición.
No es como si tuviera elección. La jodida biología la obligaba a ello. Y mierda
como odiaba el sentimiento que tenia con la alimentación.
Enfundándose en unos jeans y colocándose una blusa sexy,
salió de su habitación en busca de los únicos que respetaban (o medio
respetaban) su espacio: Qhuinn & Blay. Odiaba molestarlos en su noche libre
pero ni modo. Debía apurarse antes que los muy pervertidos comenzaran su rutina
de conejos calientes y ni siquiera se acordarán de que el mundo existía.
Mientras caminaba hacia la habitación de ellos tarareaba una
canción para evitar sentir la opresión que le daba al alimentarse. Más que
ayudarla la jodida alimentación lo que hacía era cortarle aun más sus alas. Era
un gran paso tomar la sangre de alguno de ellos y confiar en que no la
monitorizarían las 24/7.
Opresión.
Eso es justo lo que
sentía. Nunca perdería la esperanza de ya no tener encima esos machos. Joder.
Amaba a todos y cada uno de sus tíos.
Pero eran peor que una piedra en el zapato para su independencia. Lo
maravilloso de haber crecido con ellos es que sabía sus mañas y sus maneras.
Aunque, sortear por encima de la seguridad de Tío V la dejaba
agotada, no es que él no se diera cuenta de lo que ella hacía, sino que se lo permitía
hasta cierto punto. Podría jurar que el muy habilidoso había cableado toda
Caldwell solo para tenerla constantemente vigilada. O como el tío Rhage
mediante “su gran porte y carisma” trataba de que confiara en él ~en sus sueños
tío Dragon~ y pare de contar. Ella no confiaría en ellos como para que la apresaran. El único que no perdía su
tiempo y la mimaba era Tio Phury, que lastima que sí trataba de apagar los
pensamientos de Ahghony, aunque en su presencia le decía Aggie, ella sabía que
él era mucho más centrado que ella, y muy hábil, entre tantos machos casi era
el único que podía confiar, casi, con una espada en el pescuezo siendo
esgrimida por Zsadist hasta el Tío John cantaría Soprano.
Lo que la llevaba a ese par. Ya hace 4 años bebiendo de ellos y seguro que la podían localizar hasta en Timbuktu. Gracias al cielo le daban espacio. Pero el saber que aunque ella estuviera en el fin de mundo la encontrarían... La hacía sentirse protegida y… asfixiada le daba un nuevo color a todo.
<<Tocar la puerta, asegúrate de tocar la jodida puerta…>>
Esas palabras la hacían sonreír, el “pequeño” incidente de la puerta no volvería a suceder.
Aquí vamos a Conquistar el mundo.
TOC TOC
El ruido detrás de la puerta indicaba que están ya despiertos.
―Soy Nalla, ¿podría pasar?
―Un momento…― ese debe ser Qhuinn ―¿Podrías terminar de bañarte y vestirte en el baño? Joder sí, ya llegó. Apúrate o te vera en pelotas. Abriré la puerta, metete allí.
Esos dos siempre de ruidosos
Rodando los ojos apoyo un momento el cuerpo en la pared de al frente, no es como si estuviera apurada y por lo que puedo oír al fondo alguno de los dos, seguramente Blay, aun no estaba presentable para tener visitas.
―Hey princesa ¿en qué puedo servirte?
―Jodete! No me digas así.
―¿Qué? ¿Ahora niegas tu posición? Vamos princesa…
El muy maldito siempre ha amado ser despreciable conmigo.
―Basta Qhuinn, déjala en paz. Pasa Nalla siéntate donde quieras.
―Gracias Blay, yo lamento molestarlos hoy…
― No es nada, además que hoy realmente no tenemos nada que hacer, ¿verdad Qhuinn?
― Realmente nada que hacer a excepción de disfrutar nuestro día libre, ¿Quién será hoy Nalla? ― esta vez lo decía sin malicia en su pregunta.
― Creo que aun seguiré con el plan de turnos. Creo que te toca a ti Qhuinn
Trato de decirlo tan calmada como puedo. Realmente deberían advertirte al momento de la transición sobre la alimentación. Advertirte que es como comer, que mientras que la comida más es provocativa mas provoca comértela. Ese también es el problema de alimentarme, el saber que tu comida sabe que te gusta “hincarles” el diente es vergonzoso. Y que esas comidas hayan resultado caníbales que se “comen” entre sí no ayuda mucho en este tren de pensamiento.
Dejo de lado mis absurdas preocupaciones ya que mis acompañantes
nunca dan signos de enterarse de nada, aunque yo se que ellos saben. Qhuinn me señala
el Chaise Longue y me acomodo mientras él me tiende el brazo. Aun está parado
frente a mí pero no le dedico ni una mirada. Sé que Blay está detrás de él, siempre
es así cuando me alimento de Qhuinn. Él no se sienta a mi lado cuando es su
“turno”, he escuchado que cuando ellos no estaban juntos le hizo mucho daño a
Blay y ahora hace lo menos posible por tocar a otra hembra. Creo que ellos se
olvidan a veces que ya no soy una niña y solo se acuerdan cuando saco los
colmillos, literalmente.
Todo terminó tan rápido como empezó, pero aun esta allí siempre esa sensación molesta de hambre. Como cuando
solo comes por comer y no realmente para alimentarte y quedar muy llena. Me despido de ellos con muchas reverencias
para ocultar lo que un espejo podría decirme solo con un vistazo, estoy
sonrojada y fragante.
El plan de hoy es ir a molestar a mi primo Ahghony pero más
entrada la noche, mis tíos me dijeron que está a punto de pasar la transición y
su padre el Primale no quiere que se esfuerce por lo que estará en casa hasta
que su Genial Prima es decir YO vaya y lo saque de su miseria. Aun es temprano
así que imagino que no hay nadie en el gimnasio y puedo ir a practicar mis
movimientos antes que lleguen los pretrans. Y si alguien me consigue con las
manos en la masa fingiré que solo estoy tonteando como siempre. No es que me crean pero fingen que lo hacen y
todos felices.
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Tus Comentarios me dan entender que voy por buen camino para seguir publicando lo que escribo. Asi que dame tus mejores letras